Lo que me llama mucho la atención, y es en lo que voy a centrar esta entrada, es en el tipo de argumentos que se utilizan para criticar las declaraciones de Esther. ¿Qué tipo de argumentos? Pues el no argumento, es decir, la repetición de una verdad absoluta que nos ha hecho ver con transparente claridad el capitalismo, más en concreto sus medios de comunicación, es decir, que Cuba es una dictadura.
Este no argumento se basa en la comparación, para el mass media una democracia es un sistema donde hay pluralidad de partidos, elecciones periódicas, etc. y sobre todo, y por encima de todas las cosas libertad de mercado (Turquia es guay mientras comercie con nosotros, Colombia es guay, Marruecos es guay y casos más extremos como Arabia Saudi y los países del Golfo donde nuestros corredores queman gasolina en sus motos/coches son guays)
Por esa regla de tres Cuba no es una democracia, no hay pluralidad de partidos, con lo cual se señalan como pantomima las elecciones cubanas y por encima de todas las cosas no hay libertad de mercado, el verdadero pecado.
Una vez claro esto me llama mucho la atención como gente que se dice de izquierdas se sienta tan agusto surfeando con su tabla sobre el tsunami ideológico neoliberal, pero aun me llama más la atención el poco interés en el debate de algunos individuos. Para mí lo lógico es que tras las declaraciones de Esther nos hubiéramos preguntado ¿Qué es la democracia?, ¿puede haber democracia en el capitalismo?, ¿cómo es el sistema cubano?, ¿cómo es el sistema democrático español (por poner un ejemplo cercano)?, etc.
Está claro que en Cuba faltan libertades, como aquí (sin entrar al detalle me parecen reseñables como profundamente antidemocráticas: las leyes de partidos y extranjería, la condena a las revistas que parodian al rey y su familia, el sistema electoral, que estemos en la estructura militar de la OTAN cuando se votó en referéndum lo contrario, que no hemos podido votar el tratado de Lisboa, que no podamos elegir al Jefe del Estado, que se cierren y secuestren medios de comunicación, etc.), con la diferencia fundamental que Cuba está sometida a un bloqueo criminal que año tras año la ONU condena y España no (no voy a entrar en la solidaridad de Cuba con el resto de pueblos del tercer mundo, ni con el sistema sanitario, ni la educación, ni que habría que comparar las condiciones de vida con un país similar como Haití, etc)
Sin embargo, toda esta muchachada postmoderna se ha lanzado a criticar a la buena de Esther utilizando los mismos argumentos que utiliza gente que financia el terrorismo (como pasa con Posada Carriles) o que la extrema derechona ibérica. Curioso que estos que de vez en cuando presumen de socialistas sean los más viscerales cuando se tocan temas así, supongo que será por el sentimiento de culpabilidad que les provoca ser en realidad stalinistas vueltos del revés.
Para terminar, decir que Esther estuvo muy bien, puede gustar más o menos el estilo pero siempre con la Revolución Cubana frente al imperialismo.





